''La designación del arte como τέχνη no quiere decir que la acción del artista se comprenda por la artesanía. Al contrario, lo que en la creación de la obra parece una confección manual es de otra especie. Esta acción es determinada y terminada por la esencia de la creación y queda incluida en ésta''.
El origen de la obra de arte. Martin Heidegger. 1950 (ensayo elaborado originalmente en 1935-1937).
A pesar de que la citada afirmación del filósofo Martin Heidegger parece notoriamente sabida, por tanto, no rechazable en primera instancia, lo cierto es que la labor manual en el arte, en la mayor parte de disciplinas, tiene un valor incalculable. Pero, sobre todo, debe insistirse en que este valor se concreta en la manera de ejecutar la pieza, la elección del soporte y de la técnica, etc. El diseño entendido como la forma definitiva de la obra, y la garantía de que dicha pieza artística sea perdurable, resistente, no son ideas que deban abandonarse, aunque es una práctica cada vez más habitual. En el párrafo reseñado, Heidegger, asumiendo estas cuestiones, relegó la artesanía y diferenció el trabajo de quien la fabrica frente al individuo que crea arte. Cabe recordar que la visión heideggeriana del arte está ligada a la ontología, así que para este pensador, el arte ayuda a descubrir algo trascendental, en este caso, la verdad: ''El arte permite brotar a la verdad. El arte brota como la contemplación que instaura en la obra la verdad del ente'' (Martin Heidegger, El origen de la obra de arte, 1950, ensayo elaborado originalmente en 1935-1937).
Arrauna-remo. 2026. Madera de roble y madera elondo, luces led y base Corian. 40 cm x 50 cm x 18 cm.
Sin embargo, habría que puntualizar que no todo arte tiene la capacidad de exhibir la verdad, pues cada uno tiene un cometido específico, dado por su artista, y también posibilidades y limitaciones variadas. Antes de continuar, es necesario aclarar que Heidegger entendió la verdad como desocultamiento del ente. Explicado sintéticamente, a través del arte es posible conocer la verdad, la realidad, que se esconde, que no se revela, acerca de un ente —por ejemplo, el trasfondo detrás de un objeto en particular, el cual le da su verdadero valor, su importancia de cara al ser humano, transcultural y transhistórica—.
El arte creado por Pedro Lasarte Iparragirre, también conocido como Toxu (Ondarroa, 1958), juega con el debate que propone Heidegger al poner de manifiesto la necesidad de una buena ejecución artesanal del arte, pues, en su caso, es un trabajo manual crucial, primando así la calidad material y la meticulosidad técnica, sin perder originalidad. Las esculturas de Toxu son las piezas artísticas que mejor manifiestan esta concepción, ya que están facturadas en madera y en cerámica. Haciendo énfasis en las esculturas madereras, proceden de distintos árboles, predominando en su trabajo las maderas semiduras como la del nogal, fresno y haya, y duras al estilo de la madera de roble. Esta última madera, y, en particular, de roble negro autóctono con más de cuatrocientos años de antigüedad, fue rescatada de unos caseríos vascos en ruinas y le sirvió de base para el soporte de algunas de sus piezas. Aquí, de modo especialmente significativo, Toxu combina la capitalidad de la impronta local en su producción y la vejez del material centenario, aún muy resistente, prácticamente incorrupto frente al paso del tiempo y al deterioro extrínseco e intrínseco. Este aspecto concede a las piezas un carácter cercano a lo totémico, siendo esculturas cuyo material encierra el hermetismo de la senectud y fortaleza de la naturaleza.
Boga. 2026. Técnica mixta —óleo, madera, metal, cerámica y cuerda— y luces led. 140 cm x 160 cm.
Habiéndose iniciado en la carpintería y al principio sin intereses artísticos evidentes, para nuestro protagonista la afirmación heideggeriana referente a ‘’lo que en la creación de la obra parece una confección manual es de otra especie’’ es, no solo cuestionable, sino igualmente negada. De un modo fáctico, Toxu nos presenta la importancia del trabajo con las manos en cada una de sus piezas, incidiendo aquí en el trabajo escultórico. No se trata de algo ''de otra especie''; es un cultivo artesanal de la madera, para dar lugar a la obra artística. Nos enseña que artesanía y arte se complementan y resulta problemática su distinción férrea. Grosso modo, la artesanía tiende a velar más por la buena condición de los materiales empleados, entretanto que el arte resalta el hecho de mostrar o dar lecturas a ideas normalmente profundas. Al igual que en la producción artística de Toxu, ambos conceptos, artesanía y arte, pueden encontrarse en plena comunión.
Txalaparta. 2026. Madera de roble negro, cuerdas, luces led y base Corian. 38 cm x 60 cm x 25 cm.
En los último años, el artista ondarrés ha apostado por incorporar la luz en su arte, modificando sustancialmente la trayectoria que venía desarrollando a lo largo de las décadas. Frecuentemente, la luz es añadida a una pieza escultórica. A partir de este momento, la escultura abstracta se vuelve más habitual. La presencia de la luz no se limita exclusivamente a las esculturas, pues en ocasiones, el autor decide construir instalaciones en donde escultura y pintura se iluminan, siendo el baño de luz el protagonista absoluto de la pieza. Hacía Heidegger una analogía entre la desocultación del ente en calidad de revelación de la verdad y la luz: ''El ente sólo puede ser, en cuanto ente, si está dentro y más allá de lo iluminado por esa luz'' (Martin Heidegger, El origen de la obra de arte, 1950, ensayo elaborado originalmente en 1935-1937). Toxu termina por abordar esta cuestión indirectamente, proporcionándonos obras artísticas que integran luz, por tanto, las cuales, según la perspectiva heideggeriana, nos facilitan el descubrimiento de la verdad. Quizá no de una verdad universal acerca de un ente, pero sí, al menos, y desde un acercamiento más realista, sobre la grandeza que transmite el arte cuando aprecia materialidad y conceptualidad igualitariamente.