Guido Cottini: dibujos de la elusión

 "[...] Transformar en "elusión". Frente al equilibrio perfecto y la transparencia aparente del señuelo de la imagen, a lo que llamamos arte sólo le queda cada vez más la opción de decepcionar la mirada’’.

La so(m)bra de lo real: nueva edición revisada y ampliada. Miguel Ángel Hernández Navarro. 2021.


Elusión: término antónimo de ilusión, significando aquí ilusión el hecho de presentar una imagen aparentemente fiel a la realidad, equilibrada y trasparente. Por tanto, la elusión huye de esta noción. Se basa justamente en lo contrario. Si la ilusión contenta la mirada, la elusión la decepciona. Trastocándola, cuestionando su poder. El mandato de los ojos, que conforman el órgano sensorial más apreciado —sobre todo en Occidente—, se tambalea.


Sin título. 2025. Acuarela, lápiz y lápiz policromático. 21 x 32 cm.

Así lo plantea el historiador del arte Miguel Ángel Hernández Navarro, investigador en este ámbito; un territorio artístico en el que el arte de Guido Cottini (Varese, 1968) entronca a la perfección. Nuestro protagonista trabaja fundamentalmente con la técnica del dibujo y se maneja dentro del arte figurativo. La mayor parte de sus obras consiste en la plasmación de rostros un tanto misteriosos, anonimizados, aunque tampoco desdeña el cultivo del desnudo, los detalles anatómicos y la animalística.

Sus dibujos pueden dar lugar a equívoco, cuestionándose su capacidad de "decepcionar la mirada’’, pues pertenecen al arte figurativo y, por tanto, representan algo, en lugar de evadirlo. También sucede con el arte abstracto; a priori, la elusión frente a la ilusión, la ausencia en detrimento de la presencia, es la única forma de reflejar dicha decepción. Nada más lejos de la realidad. En otro párrafo de La so(m)bra de lo real, Hernández Navarro asevera que la decepción de la mirada consiste en "la inestabilidad de lo apenas visible o lo demasiado visible. [...] Lo infra y lo supra. La sombra y la sobra. La oscuridad y el resto. La so[m]bra. Desaparecer o vomitar’’ (Miguel Ángel Hernández Navarro, La so(m)bra de lo real: nueva edición revisada y ampliada, 2021). Así, el arte de Cottini enlaza perfectamente con lo anterior, muestra "la inestabilidad de lo apenas visible’’, una manera de transitar entre "la sombra y la sobra’’, a través de los trazos enmarañados que caracterizan a sus dibujos.

Sin título. 2022. Acuarela, lápiz y lápiz policromático. 32 x 46 cm.

Dibujos etéreos, de líneas delgadas, aparentemente caóticos, pero los cuales construyen las formas definitivas eficazmente. Las dota de solidez, de volumen, aunque es un volumen un tanto volátil porque observamos el espacio vacío entre los huecos generados por los trazos. Hay un ‘’desequilibrio visual’’ palpable a causa de la ingravidez tan presente en las obras de Cottini, especialmente en los rostros que dibuja, transmitiendo una sensación de inestabilidad, de fugacidad, no solo de la imagen exhibida, sino de la propia identidad y corporeidad. El efecto de emborronamiento generalizado, recuerda con la técnica del sfumato, desarrollada por el pintor renacentista Leonardo da Vinci, en la que los contornos se difuminan, se desdibujan. A medio camino entre "la oscuridad y el resto’’.

Sin título. 2022. Acuarela, lápiz y lápiz policromático. 20 x 28 cm.

La apariencia vaporosa de los dibujos de Cottini, en particular los trazos enredados, sumado a la cromática apagada, que en muchas ocasiones crea obras monocromas, enlaza igualmente con el pintor simbolista Odilon Redon. Autor de piezas artísticas cargadas de significado, con asiduidad vinculado a lo misterioso, a lo hermético, desde un punto de vista formal tiene mucho que ver con Cottini. Sin embargo, nuestro protagonista se aleja de la representación de motivos con un significado detrás, pues se mueve dentro de la iconografía de la ausencia; practicando el arte figurativo, despoja de simbolismo a sus trabajos, hiriendo de lleno al ojo acostumbrado a ver, a entender y a rebuscar en aquello que no comprende inicialmente. Con todo, las obras más redonianas de Cottini, por ejemplo, aquellas donde los personajes parecen mostrarse en actitud de socorro o por lo menos de espanto, hacen dudar al público sobre si realmente tienen un trasfondo ligado al pánico, o simplemente son representaciones de aspavientos que nuestra mente asocia predeterminadamente con el miedo y el sobresalto. A pesar de que el autor se mueve, inevitablemente, en un aura de misterio, basta traer a colación la premisa de "decepcionar la mirada’’, evitando que nuestro juicio nuble la praxis auténtica de Cottini. El artista pretende desbancar el espectáculo escópico y sus dibujos giran en torno a esta cuestión. La iconografía de la ausencia precisamente juega con nuestra perspectiva, enseñándonos que no todo debe tener un simbolismo detrás. Es más importante aquí la "elusión’’, "la sombra y la sobra’’, ‘’la oscuridad y el resto’’.

Imágenes cortesía del artista.