Golden city. Keiichi Tanaami. 1987

Golden city. Keiichi Tanaami. 1987.

Imagen perteneciente a: Nanzuka Contemporary Art Gallery.


Esta pieza de Keiichi Tanaami entronca con una serie de obras que realizó tras su viaje a China a inicios de la década de los ochenta. Su experiencia en el país fue grata, sin embargo, el artista también sufrió de mala salud en aquellos momentos de su vida. La reflexión posterior en torno a todo esto dio lugar a piezas como Golden city, en las que se inspira, principalmente, en la idea de les shinsen o inmortales eremitas; personajes extraídos de la religión taoísta, cuyo ejemplo más relevante son los Ocho Inmortales, que fueron humanos originalmente. Alcanzaron un estatus divino tras realizar determinadas prácticas y tomar caminos concretos, transformándose finalmente en deidades. Estas deidades, según la mitología, permanecen en tierras sagradas, tratándose normalmente de islas míticas en el taoísmo, como la isla Penglai.


Tanaami recrea una suerte de tierras sagradas, hogar de les inmortales. Sus ciudades están pobladas con abundante arquitectura china tradicional. El autor se inspira, sobre todo, en templos religiosos, pagodas y palacios, pero dotándolos de un aspecto un tanto estridente, psicodélico, ligado a un mundo alternativo y fantástico, no tanto relacionado con las divinidades que lo habitan, sino con la propia experiencia del artista. Aquejado por la enfermedad, aseguró utilizar medicamentos que le produjeron estados alterados de conciencia.


Golden city destacada por el fondo compositivo de color dorado, lo que recuerda a la descripción legendaria que se da a isla Penglai, la cual establece su aspecto fulgente y la abundancia de metales preciosos como el oro y el platino, con los que se construyen los edificios. La perspectiva aérea enlaza con la tradición pictórica china y japonesa. 


A través de estas obras, Tanaami homenajea al taoísmo, pero, especialmente, plasma una suerte de autobiografía. El artista, tras conocer en profundidad la cultura china un tanto distinta, pero también convergente con la suya —japonesa y tras enfermar y mejorar posteriormente su salud, terminó reflexionando sobre la vida y la muerte, la transformación y la liminalidad —enfermedad—, incidiendo en la realidad y la suprarrealidad. A partir de este momento, la iconografía del artista se hace más profunda, a pesar de recurrir a la economía de motivos artísticos en sus composiciones, y se percibe igualmente una reducción de la cromática frente a su producción anterior.

Como apunte adicional, es curioso ligar la estética de este tipo de piezas artísticas, sobre todo de aquellas más oscuras, con el paisaje de Jungle boneyard; una de las localizaciones de Digimon World 3 (2002).