Christina Asproukou: la esencia en destrucción, catarsis eficaz

"Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río porque el ser humano, en lo más recóndito de su ser, ya comparte el destino del agua que fluye. [...] Un ser totalmente entregado al agua es un ser en continuo cambio. Muere cada minuto; parte de su esencia está en constante destrucción’’.

El agua y los sueños: ensayo sobre la imaginación de la materia. Gaston Bachelard. 1942.


El filósofo prolífico Gaston Bachelard, en uno de sus ensayos clave, desarrolló que el ser humano posee la característica de la fluidez inherente a su ser. Esto queda muy bien ejemplificado a través de su reinterpretación del aforismo del filósofo griego Heráclito: "Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos’’. Si bien para Heráclito, el discurrir del agua alude al mundo en eterno cambio, Bachelard se centra en la persona, particularmente en su psique, la cual se halla constantemente transformándose. Aunque para que esto ocurra, el individuo ha de ser consciente, es decir, entender su psiquismo, desarrollar la facultad de la imaginación, para que su entidad se disuelva, metafóricamente, en el agua que se mueve. Todo con el fin de destruirse a diario, que en realidad es un ejercicio sano, de renovación, de reinventarse y adaptarse a cualquier circunstancia diferente, a veces, muy enriquecedora para el sujeto.

Sorrowful existing. 2025. Pintura de pared y acrílico sobre lienzo. 170 cm x 50 cm.

En ese devenir de la vida tan inestable, pero fascinante, al igual que el agua corriente, se mueve la pintora Christina Asproukou (Rodas, 1998). Para nuestra protagonista, la noción de la "esencia [...] en constante destrucción’’ resulta capital y remite al eje conceptual que articula su producción artística. Al fin y al cabo, la labor de destrucción del yo, bien encaminada, no se trata de algo negativo. Además de garantizar cambios constantes, enlaza también con la idea de alcanzar un estado de catarsis a través del arte, debido a que un modo de vida estancado, pensamientos obsoletos, tradiciones viejas y constrictoras, reprimen cualquier progreso experiencial.


Asproukou lo materializa a la perfección a través de sus obras artísticas. En algunas de estas, la artista decide comenzarlas y detener el proceso en un momento concreto, para regresar de nuevo con la pieza a posteriori. Así, esto le permite tener una gran libertad durante su práctica artística; en lugar de obligarse a terminar la obra de arte en un periodo grosso modo estipulado, prefiere esperar, inspirarse y seguir experimentando hasta encontrar el término definitivo de lienzo.

Addictions. 2024. Pintura y acrílico sobre cartón.100 cm x 70cm.

Sin embargo, en ocasiones esto no es suficiente para Asproukou. ‘’Un ser totalmente entregado al agua es un ser en continuo cambio. Muere cada minuto’’; esta noción la aplica igualmente a sus cuadros. Algunos son directamente eliminados, aludiendo a la necesidad de expulsar todo aquello que nos atasca en la vida, a pesar del valor creativo y artístico que pueda tener; es necesario pasar página y desterrar situaciones desagradables, en la medida de lo posible. En relación con la catarsis que lleva a cabo nuestra protagonista, es posible reseñar las palabras de la filósofa Julia Kristeva: ‘’No es por lo tanto la ausencia de limpieza o de salud lo que vuelve abyecto, sino aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden’’ (Julia Kristeva, Poderes de la perversión: ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline, 1980). Lo abyecto se identifica con aquello que suscita rechazo, repulsión e invita a escapar de aquello que lo provoca. Puede manifestarse de múltiples formas, pero como bien aclara Kristeva, lo importante de la abyección es su poder de perturbar algo que tiene una forma, una manera de ser o de organizarse, ya predeterminada. Su alteración revuelve lo correcto y lo transforma en erróneo, fallido, nauseabundo. No se acepta su existencia y se busca su supresión. En el caso de Asproukou, acabar con lo abyecto es catártico, es imprescindible, tanto en su vida personal como en su trabajo artístico. Y no siempre destruye los lienzos, a veces, los regala para liberar cargas plasmadas en cada pigmento, con la intención de que se purifiquen una vez encuentren un nuevo destino. A colación de este hecho, otras obras de la artista sencillamente son modificadas en el transcurso del proceso, de un modo palpable. Resulta usual que corte o despegue algunos fragmentos de la tela, originando un llamativo palimpsesto técnico y conceptual.

What have you done. 2023. Acrílico y pintura de pared sobre lienzo.150 cm x 120cm.

Incluso, en aquellas piezas artísticas que ha decidido conservar íntegramente, sin modificaciones más potentes como las rasgaduras antes citadas, cada pincelada y aplicación del goteo de pintura tienen un poderoso simbolismo implícito. Asproukou externaliza sus sentimientos y emociones en cada trazo; su estado de ánimo está debajo de cada gesto técnico-artístico. Es una vía más para su liberación, para la catarsis. Aunque haya sentimientos tristes, desesperanzadores, negativos en definitiva, en sus obras, normalmente se nos muestran de modo diferente. Así, las obras de Asproukou irradian color. Pueden ser abstractas o figurativas, aunque recientemente la pintora está decantándose más por la segunda opción. Con una fuerte influencia de pintores que admira, verbigracia, Jean-Michel Basquiat y Francis Bacon, cuyo arte podemos clasificar, aunque con matices, en el postexpresionismo, Asproukou articula un universo de personajes representados de busto o centrándose solo en su rostro, muy exagerados en sus gestos, un tanto irónicos, pero también divertidos en cierto modo. La expresividad exagerada de sus rostros se combina con la envergadura de la cromática antes citada. Colores vivos y estridentes que pueden no tener que ver con el estado de ánimo de la artista, con lo que quiere liberar mientras pinta, pero que pueden alegrarnos el día. Cabe concluir con esta acertada oración en relación con el arte de nuestra protagonista: ‘’El color nos afecta, y resuena en nuestra memoria, instintos, cuerpo y sentidos. Los artistas crean e inventan colores estéticamente, aportándonos los pigmentos de la realidad sensorial, así como los tonos de las dimensiones invisibles’’ (VV.AA., El libro de los símbolos: reflexiones sobre las imágenes arquetípicas, 2015).