Análisis de obra: MAGA Kingdom. Alberto de las Heras. 2025


MAGA Kingdom. 2025. Técnica mixta (grafito, acuarela y lápiz de color). 29,7 cm x 42 cm.  

La obra MAGA Kingdom del artista Alberto de las Heras aborda un asunto de máxima relevancia hoy día: la imposición global y peligrosa de la figura del actual presidente de Estados Unidos Donald Trump. Nuestro protagonista plasma aquí un hecho histórico, conectando con el género de la pintura de historia que tanta relevancia ha tenido en el arte occidental. Sin embargo lo hace desde una postura de denuncia satírica; se remite al intento de asesinato que sufrió Trump el 13 de julio de 2024 durante un mitin, aunque todos los personajes muestran una apariencia grotesca. 


De este modo, el presidente tiene una cabeza semejante a la de un ratón, aludiendo a Mickey Mouse: la famosa creación estadounidense de dibujos animado de Disney. No obstante, el aspecto es desagradable; se trata de una piel desnuda, fina, flácida, decrépita, ocultada parcialmente por una suerte de máscara de tinte anaranjado, la cual remite al rostro excesivamente bronceado artificial de Trump. Su oreja derecha exhibe el balazo y unas diminutas gotas de sangre, aludiendo a que el ataque fue minúsculo, lo que es además cierto. Alberto de las Heras representa con agudeza la pantomima habitual del presidente, el que, aún con riesgo de ser asesinado —y teniendo presente que pudo tratarse también de una escenificación propagandística—, alza el brazo derecho, agitando el puño cerrado; es el vencedor, el autor del eslogan MAGA —Make America Great Again; Hacer América Grande de Nuevo—, independientemente de las consecuencias. Una vez recibida la agresión, el cuerpo de fuerzas de seguridad actúa para llevarse al agredido. Cada agente de este cuerpo está plasmade con una cabeza de cerdo, asociando este animal con la tradición iconológica del arte occidental, venida del cristianismo, en la que el cerdo es un animal vinculado al pecado capital de la gula, aquí glotonería por el poder y la riqueza al amparo del gobierno republicano. Igualmente el cerdo es una criatura ligada frecuentemente a la suciedad, y el cuerpo de seguridad es corrupto, inmundo al actuar sin escrúpulos, por sus propios intereses. La forma teriomorfa —cabeza de animal, cuerpo humano— de los protagonistas entronca con la estética de lo grotesco, de lo imposible, de lo repulsivo y extraño. Rememora a las carnavaladas goyescas —especialmente el Entierro de la sardina de Francisco de Goya, 1814-1816 y la violencia implícita que posee y obras similares, con las mascaradas horripilantes, tras las que se esconden personajes atroces, análogamente a lo que ocurre en MAGA Kingdom.


La praxis ideológica-política de Donald Trump y su manera de efectuarla es una auténtica teatralización o, mejor dicho, un permanente show televisivo, cuya exageración se torna cinematográfica. El hecho más reciente que demuestra esto es el secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, acaecido el 3 de enero de 2026, lo que supone una violación del derecho internacional. Aparte, las constantes amenazas del presidente estadounidense contra otras naciones como Colombia, Cuba, México o Groenlandia, y la peculiar ejecución de sus intenciones, drástica e irrisoria a la par por su carácter impensable, hacen reflexionar sobre la inquietante realidad de un país imperialista gobernado por un showman inconcebible y estridente. Un anti-líder blanco, rico, machista, racista, homófobo, tránsfobo; un personaje tirano que busca la dominación y el castigo de cualquier país —centrándose ahora en estados occidentales— con el propósito principal de mantener sus políticas de destrucción de la naturaleza a través de la extracción de sus recursos valiosos —petróleo, tierras raras, etc.—, los que, según su perspectiva, garantizarán la supremacía económica y política de Estados Unidos —a través de la locura y el caos, encarnados en fuerza desmedida e ilegitimidad—. 


Imagen cortesía del artista.