Andrea E. Ronchi: la ruptura de los estratos artísticos

"Las tecnologías de la imaginación —la fotografía, el cine, la televisión, el ordenador, Internet, el teléfono móvil, etc.— muestran nuevas formas de relacionarse con la realidad, formas cognitivas y no solo corporales o que, en todo caso, desplazan el cuerpo y su gestualidad a un segundo plano. [...] Se convierten en formas imaginarias que no solo permiten comprender la realidad, sino que, de hecho, transforman paulatinamente la realidad al cambiar su aspecto y la percepción de su arquitectura estructural’’.

La imaginación artificial: la imagen más allá de la imagen. Josep María Català Domènech y Jorge Caballero Ramos. 2025.


Los académicos Josep María Català Domènech y Jorge Caballero Ramos, expertos en comunicación audiovisual, desarrollan la noción de tecnologías de la imaginación en uno de sus ensayos más recientes. Estas tecnologías enlazan con las ‘’nuevas formas de relacionarse con la realidad’’ que plantean los autores, dado que la registran, la modifican, la replantean e, incluso, la extienden. Los cimientos de la realidad visible-tangible, incidiendo en su aspecto óptico, se tambalean. Los productos y estructuras visuales y audiovisuales, realizados gracias a dispositivos electrónicos específicos, abrazan un nuevo entendimiento y metamorfosis de la realidad visible-tangible, fomentando la imaginación, en la que Català Domènech y Caballero Ramos ponen la esperanza como potente motor de conocimiento y cambio.

En el campo. Serie Estratografías. 2025. Fotografía digital. 65 cm x 38 cm.

El arte de Andrea E. Ronchi (Totoras, Argentina, 1970), encuadrado en las tecnologías de la imaginación, se centra en la producción fotográfica digital, el videoarte y la instalación, siempre desde la experimentación. Estas artes visuales sirven a la artista y arquitecta para hallar nuevos caminos con el objetivo de transformar la realidad visible ‘’al cambiar su aspecto y la percepción de su arquitectura estructural’’. Uno de los dos núcleos principales que articula el trabajo de Ronchi es el concepto de estratografía, elaborado por la artista para definir la creación visual basada en capas. Dichas capas siempre tienen un valor conceptual. Las imágenes que origina Ronchi, encarnadas en fotografías y vídeos, evocan asuntos interrelacionados, pero los cuales subyace la idea de mixtura, de hibridación, de ruptura de dualidades. Si la estratigrafía es la ciencia encargada de estudiar los estratos, las capas, horizontales, en geología y arqueología, las cuales desgranan datos de interés ocultos en la opacidad de la tierra-roca —composición material, cronología, clima, historia...—, la estratografía ronchiana se centra en el enorgullecimiento de tal opacidad, de la visibilización de todo lo que compone cada capa, tomando la forma de un conjunto cuyo sentido reside en verlo a la vez y no fragmentariamente. Para Ronchi, lo fundamental es el palimpsesto que, interpretándolo bajo el contexto artístico, significa generar densidad visual, tanto a través de lo plasmado en la obra de arte como también de lo eliminado, mejor dicho, desdibujado; lo escrito y lo borrado tienen idéntica importancia. ‘’Hoy más que nunca, con Lacan, podemos decir del mundo que es omnivoyeur. Ante un fondo de imágenes, ante el equilibrio y la transparencia, sólo queda el desequilibrio de lo visual’’, afirma el historiador del arte Miguel Ángel Hernández Navarro a colación de la necesidad de alterar el régimen escópico —el predominio del sentido de la vista— y la saturación visual, con prácticas que alteren el régimen (Miguel Ángel Hernández Navarro, La so(m)bra de lo real: nueva edición revisada y ampliada, 2021). Ronchi no propone ni la ausencia ni la sobreexposición visual, sino una revisión de estos dos conceptos, creando un tercero posible, la estratografía, cuya misión es abarcar la totalidad de capas, de subimágenes que componen una pieza artística, sin que resulten excesivas para la mirada del público. Pero sí significativas; cada estrato arroja valor conceptual, enriqueciendo el conjunto, que no se entiende por sí solo. No es necesario un ‘’mundo omnivoyeur’’, sino saber observar. Algunos palimpsestos artísticos ronchianos visibilizan la mezcla de materia artificial, por ejemplo, la fotografía ya impresa —a que se suma también la parte de creación digital de la fotografía en sí—, concatenadas con elementos de origen natural: los biomateriales. Destacan los almidones, las gelatinas y los desechos orgánicos que procesa para agregarlos a las obras y hacerlas definitivas.

En cualquier caso, no siempre hace falta que, verbigracia en la fotografía, los materiales desemejantes sean aquellos que revelen los estratos de la obra; Ronchi emplea a menudo la superposición de distintas imágenes, fotografiadas o generadas artificialmente, efectos digitales, etc., con la intención de aumentar la densidad visual con los propios recursos de la fotografía digital que están disponibles.

Orilla, perteneciente a la obra Semillas de río. 2025. Fotocollage digital en impresión giclée. 95 cm x 30 cm.

El asunto esencial de la estratografía, como ya se había adelantado, se basa en el trastocamiento y quiebra de las dualidades, simbolizadas a través de los estratos de la pieza de arte. La dualidad es la existencia de dos elementos que se contraponen o se complementan, aunque sean opuestos de antemano. Ronchi apuesta por mostrar la dualidad en un estado disuelto, produciéndose una hibridación evidente de elementos que, a priori, estaban enfrentados. El segundo núcleo del trabajo de nuestra protagonista mantiene conexiones con la estratografía, en el aspecto de presentar elementos que se complementan, incluso, se superponen, teniendo aquí todos la misma relevancia. Sin embargo, lo cultiva de manera diferenciada y únicamente en las instalaciones. Inscribe esta práctica dentro de la filosofía de Marie Bardet, en particular, trabajando la idea de ‘’[t]razar un pensamiento en, entre, con-junto acuerpos es, estrictamente, no darle una existencia de objeto definido’’ (Marie Bardet, Perder la cara, 2021). A través de las instalaciones, Ronchi muestra más concretamente los temas principales que le afectan: lo natural y lo digital, el medioambiente y su degradación y la emigración y la imposición de fronteras.

Desarrolla una poética en la que el cuerpo, materia en general y espacio se encuentran intrínsecamente conectados. La incorporación de los dispositivos electrónicos llama la atención, ya sean todavía usables —como reproductores de vídeo en sus instalaciones, que presentan sus ediciones de videoarte— o bien en forma de desperdicios, exhibiendo la delgada, pero manifiesta línea que separa hoy día “lo orgánico y lo inorgánico, lo original y lo manufacturado, la carne y el metal, los circuitos electrónicos y los sistemas nerviosos orgánicos’’ (Rosi Braidotti, Lo posthumano, 2015). Los materiales empleados son recursos artísticos igualmente valiosos, a pesar de sus diferencias. Lo útil y lo inútil son categorías de antónimos inexistentes en su práctica. La tecnología está imbricada en nuestro día a día.

Ni de aquí, ni de allá. 2025. Instalación multimedia. 300 cm x 90 cm x 200 cm.

Además, cabe recordar que en Ronchi también persiste el interés por visibilizar el capitalismo, el cual destruye el medioambiente. Esta última cuestión abraza también la tesis del teórico de nuevos medios Jussi Parikka, quien en su carrera habla de la arqueología de los medios. De este modo, nuestra autora muestra cómo cualquier objeto tecnológico puede terminar siendo un deshecho, pero altamente contaminante. No solo eso, sino que para su concepción, dicho objeto tecnológico ya ha originado polución. La realización y devenir de estos materiales son uno de los principales asuntos que estudia Parikka, cuestionando los avances tecnológicos en detrimento del mantenimiento de la naturaleza.

A través de esta fusión entre artes distintas, que a la vez apoyan entre sí, coexistiendo, y con el uso de técnicas y materiales particulares —el cultivo absoluto de las tecnologías de la imaginación—, Ronchi visibiliza los asuntos que le interesan, con una profunda conceptualidad que se encuentra por encima de los distintos métodos que utiliza en su praxis artística, dando a luz a significados potentes que buscan proyectar al público mensajes relevantes para la artista. Además, estos tienen auténticamente una trascendencia global, y muestran una realidad cambiante e híbrida que puede ser estudiada desde múltiples perspectivas, en la que la presencia de la tecnología, de lo digital, está cada vez más arraigada. Así, instrumentalizando con eficacia las ‘’tecnologías de la imaginación’’, Ronchi ‘’[e]s capaz de brindarnos representaciones de ese disolverse caosmóticamente [refiriéndose el autor a un término utilizado por los filósofos Gilles Deleuze y Félix Guattari] las categorías separadoras que nos permitían antes hablar de sistemas separados, tomando como referencia ahora el devenir, es decir, todo lo que tiene que ver con la apertura a valores transformativos y virtuales’’ (Juan Martín Prada, Teoría del arte y cultura digital, 2023).

Imágenes cortesía de la artista.